Arte, Música y Folklore

Música y bailes


Los sonidos y la energía de la música folklórica búlgara son hechiceros. Dicen que esa magia proviene del arte de Orfeo quien vivió en estas tierras. El canto ortodoxo, que nació en los primeros siglos del cristianismo, todavía está presente en los ritos religiosos. Asistir a una misa permite descubrir el encanto del coro en ocho voces que tiene una solemnidad y profundidad extraordinarias. Esta tradición está representada también por los cantantes de ópera Boris Christov, Nicolay Gyaurov, Gena Dimitrova, Raina Kabaivanska, Alexandrina Pendachanska.

Las melodías, cantadas tradicionalmente por mujeres, descubren un magnífico timbre vocal, un sonido suntuoso y lleno de energía. Los cantores de ciertas regiones búlgaras son maestros de la armonía polifónica, decorada de disonancias y de chillidos. El ejemplo más relevante de ese irrepetible son son los conjuntos musicales «El misterio de las voces búlgaras» y «Trío Búlgarka». Los instrumentos folklóricos más utilizados son la “gaida” (la gaita), el “kaval” (flauta de madera ), “gadulka” ( especie de rabel), y el “tapan” (tambor grande).

El “joró” – el baile más popular , representa un rápido zapateo en ronda que todo el mundo sabe bailar y que se hace en cada ocasión de fiesta. El “rachenitza”, los bailes sobre brasas «nestinarski» de la región de Strandza y los bailes de “Kukeri” (hombres disfrazados de demonios, diablos o animales) son solamente unos de los ejemplos de la riqueza y de la autenticidad del folklor e búlgaro.

La artesanía tradicional

ha sobrevivido a las dominaciones extranjeras y a la modernización y todavía se practica en las pequeñas ciudades y aldeas, vive en los trajes de los grupos de baile folklórico y en las fiestas. Existen unos 24 tipos de artesanía, entre los cuales la manufacturación de la lana y la producción de tejidos y ropa; la talla de madera y la cerámica. Las tradiciones en la fabricación de tejidos demuestran un sentido a la belleza; un universo de colores, inspirado en la cultura y en la religión. Las alfombras de Chiprovtsi, de Zheravna y de Kotel, las mantas y los manteles tradicionales de los Rodopes y de Pirin son una herencia de habilidades únicas que se transmiten de una generación a otra.

Las tradiciones en la fabricación de objetos de cerámica existen desde hace más de 4000 años. Algunas de las técnicas provienen de las culturas antiguas Mediterráneas y Persas. Este arte conoció un desarrollo extraordinario en las antiguas ciudades reales de Preslav y Velko Tarnovo, en Melnik, Bozhentsi, Berkovitsa, a lo largo del Mar Negro y en Troyan. En nuestros días se le da un impulso nuevo; el número de los talleres de cerámica tradicional y moderna aumenta más y más.

La Escuela Renacentista Artística de Tryavna es la más antigua y la más extendida por Bulgaria en sentido geográfico. Familias enteras se dedicaban a la construcción de edificios: una parte de la familia construía la casa, otra tallaba las piedras para el techo, una tercera elaboraba los tallados de madera y la decoraba, etc. Tallados e iconos hechos por los maestros de Tryavna se pueden ver en más de 500 pueblos en todo el país. Los tallados en madera siempre imitaban la naturaleza y servían para decorar las columnas, las paredes y los techos de los edificios, gracias a sus formas exactas y claras. La escuela de tallado de madera de Tryavna utilizaba ornamentos sobre todo de origen vegetal, menos de origen animal y en escasas ocasiones figuras humanas. La representación del mundo floral está bien fundamentada en las tradiciones locales y en el modo de concebir el mundo. Las plantas y frutas más utilizadas son el girasol, la altea, la amapola, la vid y la uva, la pera, la manzana y el trigo. Los tallados de madera utilizados para las iglesias contrastan con los que decoran las casas no tanto en el uso de los elementos como en la composición íntegra. Se seguían estrictamente los cánones y dogmas religiosos, aunque también se puede notar una influencia de los pueblos orientales. La ornamentación es principalmente renacentista. Son pocos los elementos barrocos y rococó explotados por la tradición búlgara, pero siempre forman una pieza estilística variada y única.